Reflexiones metafísicas

La meditación y la atención plena no son lo mismo

Comprende por qué la meditación es una técnica de concentración mental y la atención plena es una filosofía de vida aplicada a los pensamientos, sentimientos y acciones cotidianos.

Prof. Tibério Z

Por Prof. Tibério Z

Video original en portugués. El artículo está disponible en español.

La meditación y la atención plena no son lo mismo. Meditar es enfocar la mente, mientras que la atención plena utiliza técnicas meditativas para desarrollar una forma de vivir con más conciencia. La meditación es una herramienta. La atención plena es una filosofía de vida.

En este artículo entenderás por qué meditar no significa dejar de pensar y cómo podemos meditar mientras corremos, hablamos o prestamos atención a nuestra respiración. También aprenderás sobre las prácticas de atención plena que se pueden llevar a cabo durante acciones simples, como comer y bañarse.

Continúa leyendo para conocer la diferencia entre meditación y atención plena y practicar la respiración en balancín durante cinco minutos al día. Este sencillo ejercicio te ayuda a notar cuando tu mente se distrae y a devolver tu atención al momento presente.

La meditación no se trata de dejar de pensar

La primera idea que debemos abandonar es que meditar significa dejar de pensar. No podemos apagar nuestro cerebro y quedarnos sin pensar. Exigir este silencio absoluto convierte la meditación en una lucha imposible contra la propia mente.

Durante una práctica meditativa, los pensamientos siguen apareciendo. Podemos recordar una obligación, imaginar una conversación o pensar en algo que debemos hacer. El objetivo no es evitar que surjan estos pensamientos, sino darnos cuenta de que nos hemos distraído y volver al foco elegido.

Es precisamente este retorno el que forma parte de la meditación. Te pierdes en un pensamiento, te das cuenta de lo que pasó y vuelves a dirigir la atención al foco elegido. La mente piensa, pero aprendes a no dejarte llevar automáticamente por todo lo que aparece en ella.

Meditar es dar un foco a la mente

Meditar es enfocar la mente. Cuando dirigimos la atención hacia una actividad, una sensación o un objeto y permanecemos conscientes de ello, estamos realizando un proceso meditativo. En este momento, mientras doy una clase, estoy meditando. Mi mente está concentrada en lo que estoy explicando. Existe un flujo natural entre pensamiento, lengua, habla, laringe y cuerpo. Si empiezo a pensar en muchas otras cosas al mismo tiempo, pierdo ese flujo y no logro seguir hablando.

La concentración no tiene por qué ocurrir simplemente cuando nos sentamos y permanecemos en silencio. Puede estar presente durante una clase, una actividad física o cualquier experiencia en la que la mente esté verdaderamente conectada con lo que hace el cuerpo.

Podemos meditar mientras corremos

Me encanta correr y corro todos los días. Durante mis carreras, también medito. Presto atención a mi respiración, al movimiento de mi cuerpo y al sol tocando mi piel. Cuando corres así, no sólo estás haciendo ejercicio físico. La mente sigue conscientemente la experiencia. En lugar de permanecer perdida en las preocupaciones, recibe una atención clara.

Esto demuestra que la meditación no depende de una postura concreta. Podemos meditar sentados, caminando, corriendo o realizando otra actividad. Lo que define la meditación es la forma en que damos un foco a la mente.

Diferentes meditaciones tienen el mismo objetivo

Hay ejercicios de respiración, meditación del corazón, meditación vipassana, meditación zen y meditación trascendental. Aunque estas prácticas utilizan diferentes métodos, todas buscan enfocar la mente. El foco puede estar en la respiración, en una sensación física, en un objeto o en otro punto elegido por la técnica.

Cuando la mente se distrae, lo notamos y volvemos. Este movimiento de retorno es más importante que intentar detener el pensamiento. La meditación, por tanto, es una herramienta para entrenar la concentración. El mindfulness utiliza esta herramienta, pero no se limita al momento en que realizamos una práctica meditativa.

Mindfulness es una filosofía de vida

Mindfulness es la intención de observar continuamente lo que sucede dentro y fuera de nosotros. Intentamos prestar atención a los pensamientos, sentimientos, sensaciones físicas y al mundo que nos rodea.

Esta atención no sólo debe existir durante cinco minutos de ejercicio. La idea es llevarla a las diferentes actividades del día. Por tanto, el mindfulness es más amplio que una técnica de meditación.

Jesús ya enseñó: “Orad y velad”. Pero ¿qué debemos vigilar? Pensamientos, porque participan en el origen de muchos problemas que enfrentamos. Los pensamientos generan sensaciones. Las sensaciones generan sentimientos, y los sentimientos modifican nuestra frecuencia vibracional. Cuando comenzamos a observar y guiar nuestros pensamientos, también comenzamos a cuidar la frecuencia que estamos produciendo.

Cómo comer conscientemente

La atención plena también se puede practicar durante la comida. Toma un pequeño trozo de chocolate, mételo en la boca y presta atención sólo a las sensaciones que provoca. Observa el sabor que llega a tu lengua y observa cómo reacciona tu cuerpo. La lengua recibe las frecuencias vibratorias de los alimentos, pero es el cerebro el que interpreta esta experiencia. Por tanto, no basta con llevarse la comida a la boca. Es necesario comprender lo que está sucediendo.

Comer conscientemente significa seguir conscientemente la experiencia. Por unos instantes dejas de actuar automáticamente y empiezas a observar el sabor, las sensaciones y las respuestas del cuerpo.

Cómo ducharse con atención plena

También podemos practicar la atención plena mientras nos bañamos. Muchas personas se meten en la ducha y permanecen perdidas en pensamientos catastróficos, recuerdos dolorosos o preocupaciones por cosas que aún no han sucedido. En lugar de divagar en estos pensamientos, siente el jabón tocando tu piel. Observa el agua cayendo sobre tu cuerpo y cabello. Observa la temperatura y las sensaciones producidas en ese momento.

La actividad sigue siendo la misma, pero tu relación con ella cambia. Dejas de estar físicamente en la ducha y mentalmente en otro lugar. La conciencia vuelve a lo que está sucediendo ahora.

Cómo practicar la respiración en balancín

La respiración en balancín es una práctica sencilla para desarrollar la atención plena. Ve a un lugar tranquilo y tómate cinco minutos. Durante este tiempo, centra tu atención sólo en tu respiración. Nota el aire que entra, pasa por la laringe y faringe, llega a los pulmones y sale nuevamente. Observa la temperatura del aire y el movimiento producido en el cuerpo.

Al hacer esto, aparecerá un pensamiento. Tal vez recuerdes que necesitas darle comida al perro. Por unos momentos, tu atención dejará tu respiración y seguirá este pensamiento.

Cuando notes la distracción, vuelve a prestar atención a la respiración. Entonces surgirá otro pensamiento y regresarás una vez más. La atención se vuelve como un balancín: pensamiento, respiración, pensamiento, respiración. El ejercicio no requiere que el cerebro deje de pensar. Te enseña a darte cuenta cuando la atención se ha desviado a otra parte y a elegir conscientemente su regreso.

Por qué una práctica simple puede ser poderosa

La respiración en balancín ayuda a desarrollar la corteza prefrontal e inhibe la amígdala del cerebro. Los estudios de escaneo muestran cambios en el cerebro de las personas que practican ejercicios de respiración, concentración y atención. Mucha gente desconfía porque el ejercicio parece sencillo. Buscan técnicas sofisticadas y soluciones milagrosas, pero no practican lo que ya está a su alcance.

Si la práctica es sencilla, practica. Reserva cinco minutos al día y mantén ese compromiso. Después de un año de repetición, esta experiencia puede cambiar profundamente tu cerebro y tu conciencia. Lo simple no es necesariamente fácil. Volver cada día, notar las distracciones y redirigir la mente requiere constancia. Es esta repetición la que transforma una breve técnica en un entrenamiento de la conciencia.

La diferencia entre meditación y mindfulness

La meditación es el proceso de enfocar la mente. Podemos meditar durante un ejercicio respiratorio, una carrera, una clase o cualquier actividad realizada con atención concentrada. La atención plena utiliza técnicas de meditación para desarrollar una conciencia que acompaña toda la vida. Busca observar los pensamientos, los sentimientos, las sensaciones físicas y el mundo alrededor durante las diferentes actividades del día.

Esa es la diferencia: la meditación ofrece herramientas para la concentración mental, mientras que la atención plena aporta esa concentración a la forma en que vivimos. Una trabaja la dirección de la mente. La otra convierte esta dirección en una práctica constante de toma de conciencia.

Preguntas frecuentes sobre meditación y atención plena

Continúa leyendo los artículos de espiritualidad

El estudio de la espiritualidad invita a observar la vida cotidiana, las emociones y las decisiones con más conciencia.

Encontrarás más artículos en español para continuar estas reflexiones. Cuando el artículo incluye una clase en video, la grabación original está en portugués.

Ver más artículos de espiritualidad
Prof. Tibério Z

Sobre el autor

El Prof. Tibério Z tiene más de 30 años de experiencia estudiando y enseñando espiritualidad, metafísica, terapias holísticas y desarrollo de la conciencia.