Reflexiones metafísicas

El caos es lo que no se puede predecir

Comprende por qué el caos representa infinitas probabilidades que la mente humana no puede calcular y cómo nuestra capacidad de percepción influye en esta experiencia.

Prof. Tibério Z

Por Prof. Tibério Z

Video original en portugués. El artículo está disponible en español.

Todo es caos cuando miramos la vida sólo con la capacidad de procesamiento de la mente humana. Lo que llamamos caos no es necesariamente un acontecimiento sin causa. Es el resultado de infinitas probabilidades que nuestro cerebro no puede calcular.

En este artículo entenderemos por qué la mente sólo funciona con un número limitado de posibilidades, cómo se expande la capacidad de cálculo a través de cuerpos dimensionales y por qué un evento predecible puede parecer caótico para quien no ha considerado sus consecuencias.

Continúa leyendo para comprender la diferencia entre un evento verdaderamente inexplicable y una consecuencia que simplemente no podemos predecir. Cuanto menor es nuestra capacidad para calcular probabilidades, más caótico parece el Universo.

El caos está formado por infinitas probabilidades

Lo que llamamos caos es, en realidad, el encuentro de infinitas probabilidades. Cuando pensamos en realizar una acción, nuestro cerebro intenta predecir qué sucederá a continuación. Imagina una posibilidad A, otra B, luego C, D y algunas otras variaciones.

La mente humana puede trabajar con ocho, diez o quince probabilidades. Podemos analizar varios resultados posibles y elegir el que parezca más seguro. Sin embargo, todo lo que existe en el Universo implica un número mucho mayor de combinaciones.

No tenemos la capacidad cerebral ni mental, dentro de este cuerpo físico, para calcular todas las consecuencias de una acción. Cuando las posibilidades exceden nuestra capacidad de procesamiento, sólo vemos un resultado inesperado y lo llamamos caos.

Nuestro cerebro no puede predecir todas las consecuencias

Imaginemos que necesitamos tomar una decisión. Pensamos en lo que podría salir bien, en lo que podría salir mal y en algunas de las reacciones de las personas involucradas. Después de evaluar estas opciones, creemos que lo hemos considerado todo.

Sin embargo, hay elementos de los que no somos conscientes. También hay acontecimientos lejanos, decisiones tomadas por otras personas y pequeños cambios que pueden alterar completamente el resultado. Cada nuevo elemento crea otras posibilidades y vuelve a multiplicar lo que habría que calcular.

El problema no es sólo la falta de información. Incluso si recibiéramos muchos datos, nuestro cerebro físico aún sería incapaz de procesar todas las probabilidades del Universo al mismo tiempo. Por tanto, una parte de la vida siempre nos parecerá impredecible.

El batir de las alas de la mariposa muestra este límite

La teoría del caos utiliza la imagen de una mariposa batiendo sus alas en China y participando en una secuencia de acontecimientos que termina en un tifón en América. Entre el movimiento de la mariposa y el tifón hubo innumerables probabilidades.

Ninguno de estos acontecimientos necesita ser aislado. Un pequeño cambio interfiere con otro, lo que produce una tercera consecuencia y continúa generando nuevos resultados. Después de miles de conexiones, lo que comenzó como un movimiento casi imperceptible toma parte en un evento mucho mayor.

Nuestra mente no puede seguir el ritmo de todas estas conexiones. Como no vemos el camino completo entre una causa y su resultado, llamamos al evento caos. El caos representa nuestra incapacidad para calcular la secuencia completa.

Los cuerpos dimensionales amplían la capacidad de cálculo

A medida que adquirimos un cuerpo dimensional más apto, nuestra conciencia puede trabajar con un mayor número de probabilidades. Cuando desarrollamos un cuerpo astral, por ejemplo, hay una expansión de la capacidad de procesamiento.

Al calcular más posibilidades, también aumentamos las posibilidades de encontrar soluciones a nuestros problemas. Podemos percibir consecuencias que antes estaban ocultas y tomar decisiones que reducen la posibilidad de sufrir.

Todo se reduce a la capacidad de cálculo y procesamiento. Una conciencia que puede evaluar más caminos tiene una mayor comprensión de lo que podría suceder. Lo que parece completamente impredecible para una mente limitada puede ser comprensible para una mente más amplia.

Esto no significa que una sola persona pueda controlar todas las situaciones. Significa que, a medida que aumenta su capacidad, reconoce más probabilidades y deja de llamar caos a algunos acontecimientos que antes le parecían inexplicables.

Un cuerpo de otra dimensión procesa más información

Un maestro de la sexta dimensión tiene una mente expandida porque está encarnado en un cuerpo de la sexta dimensión. Este cuerpo está preparado para sostener una capacidad de cálculo mayor a la que permite el cuerpo humano en la tercera dimensión.

Lo que llamamos cuerpo físico no sólo existe en la tercera dimensión. También existen cuerpos físicos en otras dimensiones, preparados para diferentes niveles de conciencia y procesamiento.

La conciencia divina encarnada en un cuerpo con mayor capacidad puede calcular más probabilidades. Percibe relaciones, consecuencias y soluciones que no están disponibles para una mente limitada a las condiciones del cuerpo humano actual.

El cuerpo funciona como el instrumento utilizado por la conciencia. Cuanto más preparado esté este instrumento, mayor será la cantidad de información que podrá recibir, organizar y transformar en comprensión.

Algunas razas perciben una mayor parte del Universo

Algunas razas extraterrestres tienen una mente más expandida, tecnologías más avanzadas y una mayor percepción del Universo y de la vida. Esto sucede porque están encarnadas en cuerpos dimensionales que permiten un cálculo más eficiente. No se trata sólo de tener más conocimientos acumulados. La propia estructura utilizada por estas conciencias permite procesar una mayor cantidad de información y probabilidades.

También ampliamos nuestra comprensión a medida que adquirimos cuerpos más aptos. Lo que hoy parece magia o un completo misterio puede volverse comprensible cuando nuestra capacidad de procesamiento nos permita ver más partes del proceso. El límite de nuestra explicación no es necesariamente el límite del Universo. A menudo, sólo llegamos al punto máximo que nuestro cuerpo y nuestra mente actuales pueden calcular.

Lo que no podemos explicar parece magia

La ciencia comienza a explicar algunas cosas que antes parecían imposibles. Si retrocediéramos doscientos años en el tiempo, muchas prácticas conocidas hoy en día se denominarían brujería.

Una persona podría tomar menta, preparar un té y aliviar el dolor de estómago de alguien. Como otros no entendían el proceso, decían que era magia y podían condenar a cualquiera que tuviera este conocimiento.

Lo mismo ocurre cuando la ciencia encuentra algo que aún no puede explicar. La falta de una explicación no significa que no haya proceso. Simplemente significa que todavía no tenemos suficiente información o capacidad para calcularlo.

Lo que no podemos calcular se convierte en caos. Una vez que entendemos las relaciones involucradas, el mismo evento deja de parecer caótico y se convierte en parte de un proceso reconocible.

El Universo es caótico para la mente humana

El Universo es caótico para nosotros porque no podemos calcular todas las probabilidades. Miramos los acontecimientos desde una capacidad limitada y tratamos de comprender una realidad que tiene infinitas combinaciones. Para el Creador, sin embargo, el Universo no es caótico. Imagina la capacidad de procesamiento de datos de lo Divino. Puede calcular todas las probabilidades de todo al mismo tiempo.

Cuando se pueden percibir todas las causas, relaciones y consecuencias, no hay sorpresas. Lo que nos parece un hecho inesperado ya formaba parte de una secuencia completa de posibilidades. Cuanto menor sea nuestra capacidad de cálculo, más caótico se vuelve el Universo. Cuanto mayor sea la conciencia y la capacidad de procesamiento, más relaciones podremos reconocer.

Un accidente puede parecer un caos sin ser impredecible

Imagina una persona que se sube a un automóvil y conduce a doscientos kilómetros por hora por una calle. Lo hace durante un día, dos días y tres días sin sufrir ningún accidente. Entonces cree que tiene control sobre la situación.

En algún momento, una motocicleta u otro vehículo se cruza en su camino. Como va demasiado rápido, el conductor intenta esquivarlo, golpea la protección de la vía y vuelca varias veces. Luego dice que todo sucedió de manera caótica.

Sin embargo, esto no fue un caos sin causa. La persona no calculó las probabilidades de su propia acción. Al circular a esa velocidad, aumentaba la posibilidad de no poder reaccionar ante un obstáculo.

Cuando ocurre el accidente, puede culpar a Dios, a la brujería, a un trabajo espiritual o a cualquier otra fuerza. Sin embargo, la causa fue la incapacidad de reconocer las consecuencias del propio comportamiento.

El acontecimiento parece caótico sólo para aquellos que no han calculado las probabilidades. En un momento dado, algo podría cruzarse en su camino y requerir una reacción que esa velocidad no permitiría.

El caos también revela los límites de nuestras elecciones

No podemos calcular todas las probabilidades involucradas en todo lo que hacemos. Incluso una elección simple puede encontrar factores de los que no somos conscientes y producir un resultado diferente al que esperábamos.

Esto no significa que debamos dejar de actuar. Significa que debemos reconocer los límites de nuestra predicción. Cuantas más posibilidades consideremos, mayores serán nuestras posibilidades de encontrar soluciones y evitar determinadas consecuencias.

También debemos asumir la responsabilidad de las opciones que estaban a nuestro alcance. No todos los resultados inesperados fueron causados por una fuerza externa. A veces ignoramos los riesgos obvios y llamamos caos a lo que nació de nuestras propias acciones.

El caos existe para nosotros porque nuestra capacidad es limitada. Disminuye a medida que ampliamos nuestra conciencia, aumentamos nuestra capacidad de cálculo y entendemos un mayor número de relaciones entre lo que hacemos y lo que sucede.

Preguntas frecuentes sobre caos y probabilidades

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Prof. Tibério Z

Sobre el autor

El Prof. Tibério Z tiene más de 30 años de experiencia estudiando y enseñando espiritualidad, metafísica, terapias holísticas y desarrollo de la conciencia.